PRESENTACIÓN

La consolidación de una Feria anual de Revistas de la ENAH fue uno de los objetivos de la presente administración. La primera feria de revistas se llevó a cabo el 29 de agosto de 2012 y, pretendía cubrir un vacío en el campo editorial de las revistas. Una revista, como todos sabemos, es una publicación impresa o digital que es editada periódicamente (por lo general, semanal o mensualmente). Al igual que los diarios, las revistas forman parte de los medios gráficos, y pueden haber nacido directamente en Internet.

Este tipo de publicaciones tienen sus orígenes en los panfletos, almanaques y otras hojitas impresas que, lentamente, comenzaron a aparecer en intervalos regulares. Las primeras revistas reunían una gran variedad de materiales con intereses particulares. Una de las pioneras fue una publicación alemana que apareció entre los años 1663 y 1668. Pronto surgieron otras publicaciones periódicas en Francia, Inglaterra e Italia; para la década de 1670 vieron la luz algunas más ligeras y divertidas. La primera de todas ellas fue Le Mercure Galant, en 1672, que más tarde se llamó Mercure de France. La Enciclopedia Británica las define como “una colección de textos (ensayos, artículos, reportajes, poemas), muchas veces ilustrada, que aparece a intervalos regulares”.

En la actualidad, existe una diversidad muy amplia de revistas de temas específicos dirigidas a distintos tipos de lectores: infantiles, científicas, de divulgación, académicas, culturales, deportivas, de análisis político, humorísticas, de música, entre otros muchos temas.

Tan sólo la Dirección de Promoción Editorial y Fomento a la Lectura de la Dirección de Publicaciones reporta que Conaculta apoya aproximadamente 43 ferias nacionales, entre ellas varias municipales y otras internacionales, como las que tienen lugar en Guadalajara y Monterrey, o las del Libro Infantil y Juvenil y la del Palacio de Minería.

Aunque no existe un instrumento de medición, los datos que permitan formular un diagnóstico que dé cuenta del impacto que tienen estas ferias entre la población; podemos asegurar que, para editores, libreros e instituciones culturales, es un hecho que estos encuentros son una herramienta valiosa. Para el público, constituye un espacio para conocer las novedades editoriales y animarlos a la lectura.

De las 43 ferias nacionales que apoya Conaculta, solo entre cinco y ocho de ellas trabaja con eficacia y recursos con el fin fortalecer un circuito. Onmiprom, institución dedicada al estudio y promoción del libro, reconoce que no hay estudios ni censos que muestren el impacto de las ferias del libro. “Sólo 4% de los municipios del país tienen una librería y de ese 4% casi todas las librerías están establecidas en las capitales de los estados; esta cifra muestra que no hay presencia de libros en todo el país. Los llamados “ferieros” son personas que va por los municipios con una carpa, solicitan permisos a las autoridades y venden libros que compran en la ciudad de México, sean de línea o saldos; pero este tipo de ventas ni se registra y tampoco se cuantifica. Muchas de estas ferias se hacen en espacios públicos, a las que asisten públicos que normalmente no entrarían a librerías, muchos de distintas edades que se enfrentan por primera vez al libro en estos lugares.

Cada año, Conaculta abre en los últimos meses del año un periodo para la recepción de solicitudes para apoyar algunas ferias. Estados, municipios o asociaciones civiles deben escribir una carta solicitando soporte, que va desde estantería, recursos para impresos, carteles, talleristas o incluso ponerlos en contacto y apoyar el desplazamiento de autores; en contraparte, la institución pone un kiosco para exhibir y vender libros de su extenso catálogo.

A partir de los reportes que las ferias deben entregar, Conaculta elabora algunas estadísticas; sin embargo, como sólo se reportan cifras de ventas y asistentes, no se puede inferir qué compra la gente, cómo participa y cómo consume libros.

Si por el lado de los libros el panorama en cuanto a investigación acerca del consumo cultural de este bien tangible es bastante precario, según vemos, en cuanto a las revistas la cosa parece no mejorar. En una feria de libros, las revistas compiten con éstos en una situación de desventaja debido a que los visitantes van con la idea de encontrarse con libros ¿Entonces? ¿Por qué proponer una feria únicamente de revistas? Por la sencilla razón que aun cuando los dos impresos comparten muchas de sus características formales, la revista posee características particulares: es una publicación periódica que contiene una variedad de artículos sobre un tema determinado y, sobre todo, los contenidos están más actualizados. Las revistas se suelen publicar de forma semanal, bimensual, mensual, cuatrimestral o semestral y suelen tener color; el libro, por su parte, es una obra impresa, no periódica, que consta de una serie de hojas (más de 49 según la definición de libro dada por la UNESCO) de papel, cosidas o encuadernadas que se reúne en un volumen y tratan sobre un tema. De libros hay muchas ferias, únicamente de revistas no existe ninguna. Sin embargo, esta sola diferencia no hace necesario o acertado que se promueva una feria exclusiva de revistas, pero sí lo es en el contexto de la Escuela Nacional de Antropología e Historia que lograría posicionar este medio de divulgación como el más idóneo para dar a conocer la diversidad de temas y autores que no consiguen publicar en otros soportes escriptóreos y, para los lectores, la promoción de este tipo de feria haría más accesible la lectura de temas que de otra manera serían ignorados. El objeto de estudio de la antropología, entendida ésta en su más amplio sentido, es comprender el quehacer humano en todas sus facetas a lo largo del tiempo. Una de las manifestaciones más significativas del hombre es su cultura y es en las revistas donde mejor se refleja; se analizan y se discuten los temas que más interesan a la sociedad.

Por todo el mundo circulan una diversidad impresionante de revistas de una gran variedad de temas, algunos generales y otros de campos muy específicos, a estos impresos que reflejan la cambiante realidad y ponen al alcance de un mayor número de personas temas de actualidad, pretendemos ponerlos en la mira de nuevos lectores y que la comunidad valore cada revista por su contenido y trayectoria.

En el Plan Nacional de Desarrollo se despliega el Programa Nacional de Cultura 2007-2012. En el documento consultado electrónicamente nos llama la atención, en primer lugar, el carácter supletorio o coadyuvante que da a las “señeras” instituciones como son el INAH y el INBA destacando el papel predominante del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes como el organismo encargado de coordinar las políticas que en la materia ejecuta a nivel nacional el Gobierno Federal: “Junto al Consejo, las instituciones culturales creadas y sostenidas por el Estado mexicano en la primera mitad del siglo XX, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, continúan teniendo un papel preponderante en la protección, promoción y conservación del patrimonio y en la investigación y la formación cultural”.

El Gobierno Federal considera como materia de las políticas culturales que coordina el Conaculta a los sectores de las industrias culturales como son la cinematográfica, la televisiva, la radiofónica, la fonográfica, la editorial, la del diseño, y la de las artesanías. De igual manera, considera lo relativo a la diversidad cultural, al patrimonio inmaterial y al turismo cultural vistos desde el punto de vista de la economía de mercado.

Sin embargo, abunda el documento, a pesar de que ya se considera a estas industrias como vigorosas, persisten rezagos donde resalta la enorme importancia que reviste la promoción de la lectura y la necesidad de estimular la apreciación artística en los niños y jóvenes.

“La política cultural de los próximos años debe contribuir a la comprensión fundamental de que las industrias culturales y la producción y promoción del arte y la cultura ofrecen condiciones y potencialidades para el desarrollo económico de municipios, estados y regiones, y del país en su conjunto”.

“Una política cultural de Estado, aunque sostenida por algunas instituciones señeras que han probado su valor y trascendencia, requiere de un permanente ejercicio de autocrítica e imaginación, de la ampliación de los cauces de participación institucional y social, y de mejores herramientas jurídicas y administrativas para enfrentar los retos de la sociedad a la que sirve y cuya evolución, inclusive, en ocasiones sobrepasa a las respuestas que recibe”.

Una de esas herramientas administrativas es el Programa Nacional de Cultura que establece estrategias y acciones transversales en los ámbitos de la preservación del patrimonio cultural, la formación y la investigación cultural y artística, el estímulo a la creación y la promoción y difusión del arte y la cultura. Con esta visión, el documento articula un conjunto de objetivos específicos y sus correspondientes estrategias en torno a ocho ejes:
Patrimonio y diversidad cultura
Infraestructura cultural
Promoción cultural nacional e internacional
Estímulos públicos a la creación y mecenazgo
Formación e investigación antropológica, histórica, cultural y artística
Esparcimiento cultural y lectura
Cultura y turismo
Industrias culturales

El cumplimiento de los objetivos y la puesta en práctica de las estrategias de estos ejes tienen como responsables a las diferentes unidades administrativas del Conaculta y a las distintas entidades que coordina. El principio de transversalidad propuesto determina que una unidad o entidad se inscriba en uno o en varios de los ejes establecidos. En lo que toca al tema de las publicaciones, los ejes en los que en INAH y el Conaculta hacen mención de ellas son: “Promoción cultural nacional e internacional”, “Formación e investigación antropológica, histórica, cultural y artística” y “Cultura y turismo”. El Programa también adopta estrategias generales como incrementar los recursos disponibles para la cultura así con medidas para la ampliación de la base de recaudación de ingresos autogenerados.

En relación a la “Promoción cultural nacional e internacional”, no es casualidad que la difusión sea una de las actividades sustantivas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pues es a través de ella que la investigación, conservación y la formación de profesionales adquieren su verdadera y necesaria dimensión social. En este sentido, para el INAH la difusión cultural tiene una doble vertiente: por un lado, como instancia académica, da salida a las investigaciones de los especialistas en la materia —tanto las emanadas de sus claustros como las provenientes de los centros de estudio externos más importantes—; por el otro, tiene la responsabilidad de divulgar entre el gran público, a través de exposiciones, material impreso ( y aquí las ferias de libros y revistas adquieren un papel destacado) y audiovisual, entre otros, los nuevos hallazgos paleontológicos, arqueológicos e históricos, así como las más novedosas interpretaciones de nuestro pasado y la conformación plural de nuestro presente.

En relación a la Promoción, el INAH establece una diferenciación en sus estrategias de difusión entre “el gran público” y “el público especializado”. Así, dentro de las publicaciones académicas, el instituto tiene un rezago histórico entre los libros dictaminados favorablemente para su impresión y la fecha en que éstos finalmente salen a la luz pública y, para subsanar este problema, propone la impresión en offset digital y el uso de soportes electrónicos tanto para los libros como para las publicaciones periódicas especializadas. Afirma el documento que el paso definitivo a la edición digital es la publicación en tirajes cortos y con soportes virtuales y que este mecanismo se considere válido para el puntaje académico equivalente a la impresión en papel y de grandes tirajes.

En este sentido, el INAH está diseñando (y continua haciéndolo) los mecanismos para hacer esto posible, por lo que antes de dar el siguiente paso hacia la digitalización de buena parte de sus publicaciones, esperará a que el soporte electrónico sea reconocido como medio válido y equivalente al papel por parte de las áreas dictaminadoras de la currícula académica.

Dentro de las estrategias de este plan rector que nos interesa mencionar está el mejorar los canales de comercialización y difusión de los libros y revistas del INAH; fomentar la impresión digital y los soportes electrónicos como un medio eficaz para publicar y difundir la producción científica del INAH; ampliar el programa de publicaciones periódicas de tal manera que cumplan con criterios mínimos de calidad editorial y respeto a los plazos de publicación, ya sea en papel o en formato electrónico; estimular la coedición como herramienta de intercambio y fomento de la producción académica del INAH además de establecer un programa de reedición de libros y revistas que cumplan con criterios de demanda tanto del mercado abierto como del académico.

Según la Encuesta Nacional de hábitos, prácticas y consumos culturales 2010, cuestionada severamente por expertos reunidos en un foro organizado por el Grupo reflexión sobre economía y cultura (Grucu) (La Jornada, martes 1º de febrero de 2011, p. 6) México se encuentra entre los principales países con mayor producción editorial en América Latina aunque sólo existen 600 librerías y 900 puntos de comercialización. Un dato alarmante es que “los mexicanos leen un promedio de 2.9 libros al año y uno de cada cuatro no tiene libros en su casa ni ha visitado una librería”. Los indicadores sobre los niveles de lectura de la sociedad mexicana permiten concluir que en la actualidad México es un país de pocos lectores.
La Dirección General de Publicaciones del Conaculta es la encargada del proceso de producción y promoción editorial a través de la publicación de títulos accesibles en las áreas infantil, juvenil, ciencias sociales, literatura, historia de México y arte. “En el ámbito de promoción y fomento a la lectura se lleva a cabo cada año la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil que, por sus características, es única en su género en habla hispana, ya que reúne en un mismo recinto a editores, autores, artistas y público interesados en esas vertientes.

En este sentido, pensamos que las revistas ofrecen textos más cortos que los libros y generalmente se requieren de una lectura menos sesuda, lo cual ayuda a acercar al público en general a la lectura. Son publicaciones que dé inicio atraen más que los libros, además la gran diversidad de temas y la actualidad de sus contenidos provocan una mayor curiosidad del público. Aunado a estas características, el empleo de imágenes y en muchos casos el uso del color son elementos atractivos nada despreciables. Si a esto le sumamos un diseño con movimiento, una tipografía afortunada y una formación idónea tendremos la publicación que el público quiere leer y por lo tanto, el camino para formar nuevos lectores. Esto generará un círculo virtuoso en la relación con la lectura.

Llegados aquí, observamos que la Ferenah, hace eco de los objetivos y líneas de actuación concebidas en el Plan Nacional de Cultura en el segmento de la industria editorial. La escuela, como institución dependiente del INAH, y por tanto del Conaculta y de la SEP, no es ajena a las políticas culturales y educativas de estos dos agentes gubernamentales. Lo que aplica en estos dos últimos, aplica para la ENAH así, el PNC (Plan Nacional de Cultura) destaca que uno de los retos más importantes que se presentan es la coordinación entre la Dirección General de Publicaciones, la Dirección General de Bibliotecas, la Dirección General de Vinculación Cultural, EDUCAL, y los departamentos editoriales de las dependencias del Consejo, para hacer más eficaz la labor de cada una de ellas y permitir la suma de esfuerzos con el fin de multiplicar el número de lectores mediante la edición y la circulación de materiales de calidad. Esto beneficiará a los autores, las editoriales, las librerías, las bibliotecas y, sobre todo, al público lector y la sociedad mexicana en su conjunto.

Así pues, “la tarea editorial del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes debe comprender no solamente la producción de materiales impresos, sino el compromiso de formar lectores y de poner a su alcance los libros y revistas que produzca el Consejo, mediante los cinco canales con los que cuenta:
1) Las bibliotecas públicas.
2) Las salas de lectura.
3) Una biblioteca digital que pone a disposición de los lectores de forma gratuita los materiales impresos eliminando la barrera que representa el precio de los libros.
4) Las ferias del libro.
5) Las librerías.
La política editorial del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes prevé entre sus atribuciones “estrechar sus relaciones con otras editoriales, de manera que una parte sustancial de sus ediciones sea compartida con diversas casas editoras. Especial atención merecerán las reimpresiones de los libros y revistas de evidente interés o importancia, para impedir que queden fuera de circulación y se alentará la creación de nuevas colecciones para el gran público.

Para llevar a cabo la enorme tarea que implica la distribución de libros, se fortaleció EDUCAL como una instancia de participación mixta creada a partir de 1982 que adopta como uno de sus principales objetivos comercializar y distribuir los bienes y servicios culturales producidos por las unidades administrativas e instituciones públicas agrupadas por el Conaculta como respuesta al enorme déficit que en materia de distribución de publicaciones de calidad y librerías había en el país. “Según el Atlas de Infraestructura Cultural 2003, documento consultado en línea, el número de puntos de venta de libros en México es de 1,146, la mayoría de ellos concentradas en los grandes núcleos poblacionales de las ciudades más importantes. Sin embargo, de acuerdo con estimaciones de la Asociación de Libreros Mexicanos, hay 400 puntos de venta en todo el país - sin contar centros departamentales- y, según el Atlas, llega a 1, 146 librerías registradas. La tendencia es crear más puntos de venta en espacios comerciales que crear pequeñas librerías temáticas o especializadas, como ocurre en Estados Unidos cuya cadena de librerías Borders, la segunda más importante, este año anunció el cierre de sus 400 tiendas por acumular pérdidas por más de 800 millones de dólares.

Promover la lectura, otro de los objetivos prioritarios del PNC, tiene que ver con los tirajes y costos de producción; con las políticas de adquisiciones de acervos para la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y Salas de Lectura, con la distribución de títulos en librerías y en ferias; con instrumentar mejores prácticas de negocios a través de un sistema de librerías en línea y con apoyar nuevos proyectos editoriales en Internet, como periódicos, revistas y libros.
Estamos convencidos que la consolidación de la Ferenah podrá llegar a ser a mediano y largo plazo un modelo de divulgación de los saberes humanísticos, científicos y culturales de vanguardia en este recinto.

 

Agenda Cultural ENAH

Septiembre 2017
L M X J V S D
28 29 30 31 1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 1

Taller de Danza Árabe

Madera Periódico Clandestino

Alban Bensa

Conoce tu Biblioteca
Conoce tu Biblioteca
Conoce los servicios y acrevos que ofrece la biblioteca "Guillermo Bonfil Batalla" para la comunidad académica.
Consultar...
Boletines
Boletines
Boletín Bibliohemerográfico ENAH
Consultar...
Catálogo en línea
Catálogo en línea
Consulta en línea del catálogo de libros disponibles en la biblioteca "Guillermo Bonfil Batalla" y fondo reservado.
Consultar...
Videoteca
Videoteca
Consulta del catálogo de videoteca del departamento de Medios Audiovisuales de la ENAH.
Consultar...
Revista Cuicuilco
Revista Cuicuilco
Realiza la búsqueda y consulta en línea de las revistas publicadas por la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Consultar...
Publicaciones ENAH
Publicaciones ENAH
Consulta del catálogo de publicaciones emitidas con el sello editorial de la ENAH.
Consultar...